El centro histórico
La Part Alta se convierte en otro mundo
El casco antiguo de Tarragona ya es un lugar especial para
pasear: restos romanos, fachadas medievales, pequeñas plazas
y calles que, de repente, se abren frente a la Catedral.
Durante Santa Tecla, todo ello pasa a formar parte de la fiesta.
Un desfile puede aparecer desde un callejón. La música puede
empezar al doblar la siguiente esquina. Puedes salir de casa
simplemente a comprar pan y descubrir que la calle se ha
llenado de gigantes.
Esa imprevisibilidad es parte de su encanto.